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El Valle y la sacerdotisa (Origen del Valle Ígneo)

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El Valle y la sacerdotisa (Origen del Valle Ígneo)

Mensaje por ahnny-hyuuga el Lun Dic 12, 2011 12:39 am

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El origen del Valle Ígneo
Autor: Ignis

Abriendo los ojos observó el ambiente, observó una hermosa hilera de flores totalmente verdes; en todas las estaciones siempre era igual y nunca las flores se marchitaron, ella sonrió y es que era la sacerdotisa Hitsu, una bella mujer que contaba con el favor de la divinidad de su clan, el cuál era en aquél entonces un varón.
La sacerdotisa era constantemente observada por su divinidad y ella siempre paseaba en el valle, su hermosa sonrisa era considerada la más hermosa que cualquier otro humano hubiera podido ver. Se divertía en el jardín y es que la divinidad le había regalado el valle y para verla feliz fue que había arreglado las flores para que no se marchitaran, no podía acercarse a la joven por una sola razón: ella le temía al fuego. Cuando ella había nacido la divinidad se había enamorado perdidamente y al emocionarse, quemó su hogar y fue sacado por la sacerdotisa para que no causara más estragos; sin embargo, él regresó años más tarde y porque le prohibieron verla enfureció y arrasó contra los que le habían prohibido verla, presenciando ella toda la masacre del fuego abrasador.
Desde entonces, cada vez que observa una flama por más insignificante que sea, entra en profundo pánico y shock; la divinidad se vio resignado a simplemente observar desde lejos sin que ella le viera. Pero no pudiendo contener sus ganas de estrecharla entre sus brazos, la acariciaba en las noches con la suave luz de la flama de los candelabros de las afueras y cuando ella descansaba en el valle lo hacía desde lejos con la energía del sol radiante.
La observó día tras día desde lejos, no quería que se asustara más pero las ganas de poder tocarla con su propia mano eran casi incontenibles; el único lugar en el que no la vigilaba era el templo y fue un fatídico día que como siempre, le estaba esperando aparecer en el valle…en aquél lugar tan secreto que solo se le fue revelado a ella, pues todo el valle era hermoso como su rostro…como su propia esencia; la vio ingresar alegre como siempre, la observó caminar sonriendo y respirando el precioso aire que él le regalaba en el puro valle; sin embargo, notó una sombra detrás de ella, quién tomó entre sus brazos a la sacerdotisa abrazándola por la cintura, la divinidad sintió que su corazón fue estrujado, estaba viendo a su amada sacerdotisa ser besada por aquél hombre del cuál la divinidad no tenía ni idea de su existencia, pues siempre estuvo pendiente de su amada, ¿en dónde pudo conocerlo?
Lleno de celos por ver a la sacerdotisa en brazos de otro se acercó a la pareja, sus ojos estaban llenándose de fuego y las plantas que nunca se marchitaría, estaban empezando a consumirse una por una. Su cabello empezó a inflamarse y sus puños fueron rodeados por la propia candela, poco a poco cada paso que daba, condenaba el suelo y lo dejaba seco. La sacerdotisa correspondiendo el beso de su amado logró sentir la presencia de su divinidad y abriendo los ojos logró verlo en un mar de fuego, con todas las plantas detrás de él muriendo y marchitándose…
En su rostro se mostró gran miedo al ver la llama de odio y celos en aquella mirada de la divinidad, no solo fue el fuego que lo rodeaba ni el fondo que tenía, observó que la divinidad estaba formando una esfera de flama azul, el cuál representaba a una gran concentración de esencia de fuego, entonces viéndolo arrogar aquella esfera contra ellos, luchó contra su propio miedo y apartó a su amado para recibir de lleno el golpe; el cuerpo de la sacerdotisa tenía en el abdomen incrustada aquella esfera azul, poco a poco a manera de raíces por todo su cuerpo se fue expandiendo, eran como unas marcas que empezaron a quemarle la piel y pronto su cuerpo empezó a secarse, la divinidad asustada desapareció toda su ira y corrió hacia la joven pero era demasiado tarde, ella estaba muriendo y entonces cayó al suelo de rodillas, dejando que su cuerpo finalmente se desplome de lleno contra el suelo; la divinidad empezó a llorar lágrimas de sangre, acarició el rostro de la preciosa jovencita pero éste estaba ya petrificado y al hacer contacto contra la mano de la divinidad…se partió, era como ver la escultura de alguna diosa hermosa hecha pedazos al resquebrajarse.
La divinidad agachó la mirada y entonces poniéndose de pie, luego de haber hecho polvo el pedazo del rostro de su amada que tenía en la mano, observó al hombre que estaba ahí mirando todo lo acontecido sin poder levantarse si quiera por la impresión, la divinidad entonces caminando algo tambaleante le colocó un dedo en la frente y…
Las hojas de las plantas que todavía estaban verdes fueron perforadas al entrar en contacto con la sangre del hombre, la divinidad con la mano llena de aquella sustancia carmesí, se fue caminando hacia las afueras del valle pero terminó en aquél hermoso jardín, detrás de él la tierra que había pisado estaba carbonizada y totalmente seca, las plantas de donde él había venido estaban marchitas, entonces la divinidad cayó al suelo, al mismo lugar en donde su amada siempre descansaba, comenzó a llorar en silencio mientras trataba de abrazar el aroma de su amada, condenado por su pecado fue castigado y otorgándole un último deseo antes de ser sellado por el guardián, pidió que el valle se fuera con su amada porque de ella era, así fue que el valle tomó un color rojizo, las flores se marchitaron pero en su lugar crecieron flores de fuego y el suelo que antes había sido fértil se volvió árido pero totalmente negro y petrificado; teniendo en el lugar en donde la sacerdotisa murió…un lago rojo junto a un rosal de flores color azul.
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ahnny-hyuuga
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